jueves, 13 de octubre de 2011

Esa estrella.


¿Ves esa estrella brillando allá, a lo lejos? ¿Ves ese pequeño faro que vive allí, tan lejos de nosotros? Brilla para ti. 

Me miras y agachas inmediatamente la mirada cuando te encuentras con mi par de ojos cafés. Siento tantas ganas de abrazarte, de contarte lo importante que eres en mi vida, de mostrarte  el lugar que ocupas aquí, dentro de mí. Pero a la vez, el miedo me congela, me deja inmóvil mirándote.
Mientras estamos aquí, en el césped y tú miras las estrellas yo no dejo de mirarte a ti. A ti y a todo lo que conlleva mirarte. Mirarte y sentir fuegos artificiales dentro de mí. Fuegos artificiales imposibles de ocultar durante mucho tiempo más.

-Lucía ¿Alguna vez miraste las estrellas detenidamente? 

-Sí, lo hago, siento que me atrapan…  aunque creo que  guardan demasiados misterios imposibles de develar, por más que quisiera. 

-¿Imposibles? Yo te ayudo. 

Ríes por lo bajo y es el sonido más hermoso que jamás escuche. Eres hermosa.
-¿Ayudarme? ¿Y cómo piensas hacerlo?

-Contándote la historia de cada una de ellas. ¿Empiezo?

Me sonríes y mi mundo se desmorona. Me das un cálido beso en mi mejilla derecha y siento desfallecer. Asientes con la cabeza y me miras atenta como cual niña esperando la historia de su abuelo cada noche.
Yo también sonrío. Tú haces que sonría. 

-Bien… ¿Ves aquella pequeñita de allí? –Vuelves a asentir- Como podrás observar, ella es la estrella menos luminosa de toda la constelación… pero ¿sabes por qué lo es? Porque al estar tan tan triste su brillo se fue perdiendo con el paso el tiempo.

-¿Y por qué está triste?                                 

-Porque está muy enamorada de otra estrella.

-Pero sí eso no es suficiente motivo para estar triste… todo lo contrario.

-Pero esta estrella de la que está enamorada no le corresponde. ¿Alguna vez te ocurrió eso?

-No lo sé… todavía no sabe. 

-¿Y porque no se lo dices? 

Te sonrojas inmediatamente. Somos chicos para hablar de esto. Pero tan solo con trece años se que te amo. ¿Amarte? Sí, eso dije en mi cabeza.
-¿Y tú? ¿Esa persona sabe que gustas de ella? 

-No… y no creo que lo sepa por largo tiempo. A mí parecer, me ocurre lo mismo que aquella estrella.

-Hablando de ella… ¿Quieres que la ayudemos?

-¿Ayudarla? ¿Cómo?                                  
                                                         
-Primero dime como se llama la estrella de la que está enamorada, Matías. 

-Lucía… se llama Lucía, como tú. 

-¿Soy… soy yo?

-Así es, Lucía, eres tú.

Yo no he dicho eso ¿verdad? No claro que no… jamás podría. Pero al ver la expresión de tu cara parece que eso sí salió de mis labios y llegaron a tus oídos.

 -¿Y la estrella quién es? 

-Soy yo. 

Me acerco lentamente a ti. Tú siquiera te inquietas. Te quedas inmóvil y nuevamente clavas tu mirada congelada en la mía. Observo tus labios como quien desea un poco de agua al estar sediento. Tú, solo tú te acercas un poco más y aprietas tus labios tímidos en los míos, indecisos, cálidos y fríos. No nos separamos por unos pequeños segundos. Me miras nuevamente y sonríes tímidamente. 

-¿Crees que ayudamos un poco a aquella estrella?       
Mira las estrellas, mira como brillan para ti.

Inspirado en la canción ‘Yellow’ de Coldplay. 




Dedicado a RRDauphine. Te amo, amiga.